LAS REDES SOCIALES
- Primero Café Journal
- 13 mar
- 3 Min. de lectura
EL CAMPO DE LA CODICIA
Las redes sociales, un tema que a mi parecer es muy vasto y que ha causado mucho daño a la humanidad; empezando por el simple hecho de que la mayoría de información que circula en ellas está manipulada para distorsionar la verdad y mantenernos dormidos. Las redes sociales han tenido impactos positivos para la humanidad, tales como la comunicación instantánea, acceso rápido a información, impulso de negocios, protestas digitales, entre otras. De igual manera, están llenas de ansiedad, depresión y trastornos de todo tipo. En mi opinión, el efecto “redes” es tan fuerte que necesitamos una intervención divina potente para salir de este; y no me refiero a lo superficial como borrar apps o desactivar nuestras cuentas, sino a la extirpación total de su influencia en nuestra mente y en nuestras vidas.
Cuando escucho la palabra “redes”, viene a mi mente la imagen de una tela de araña o una red de cazar. Ambas están diseñadas para capturar presas y una vez dentro de ellas es muy difícil escapar. Muy a menudo me pasa que me duermo muy tarde de la noche navegando por Instagram y muchas veces me encuentro atrapada en el ciclo tóxico de la comparación. Una vez que caigo en ese abismo, me resulta extremadamente difícil salir de allí y ser agradecida por la realidad que Dios ha forjado para mí.
Eso son las redes sociales, una influencia que, cuando se cae en ella, se cae en un ciclo tóxico sin fin y, por más que luchemos para salir de ahí, estamos atrapados. La verdad es que todos tenemos realidades distintas; el problema es que a menudo no estamos contentos con esta. Cuando esto sucede, simplemente le decimos a Dios: «Estás equivocado. Se supone que debo ser esto o aquello. ¿Qué es lo que estoy pagando?». Entonces aquí entran la ansiedad, la infelicidad, el enojo, la rebeldía y todas esas cosas negativas que, aunque no queramos aceptarlo, muchas de estas son causadas por lo que entra por nuestros ojos, en otras palabras, por lo que vemos. Son muchas las realidades distintas que nos encontramos a diario y lo más triste es que nunca sabemos si lo que nos muestran es verdaderamente su realidad.
Es increíble el tipo de ansiedad que los contenidos en redes sociales pueden causar. En mi opinión, las redes sociales son un “sistema o red” diseñado para mantenernos dormidos, sin que podamos hacernos conscientes del potencial que poseemos de despertar. Cuando deseamos constantemente lo que otros tienen o anhelamos una realidad diferente para nosotros mismos, nunca podremos alcanzar el estado de conciencia de “amar al prójimo".
La codicia fomenta el egoísmo y la falta de empatía; en otras palabras, esta no nos permite amar al prójimo. De hecho, atraemos la desgracia no solo sobre nuestro prójimo, sino también sobre nosotros mismos cuando deseamos lo que otros poseen. La verdad es que Dios ha diseñado una realidad específica para cada uno de nosotros y todas las cosas que enfrentamos durante nuestro peregrinaje son enseñanzas para ayudarnos a crecer en Él; pero las redes sociales están diseñadas para esclavizar nuestra mente al sufrimiento.
Cuando no estamos contentos con lo que Dios ha dispuesto para nosotros, le estamos diciendo que se equivoca; entonces nunca seremos agradecidos y, por lo tanto, nos sentiremos constantemente estancados.
Amar nuestra realidad y compartir con los demás lo que tenemos es amar a nuestro prójimo.


Comentarios