EL TERROR INTERNO
- Primero Café Journal
- 13 mar
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En mi opinión una de las experiencias más oscuras que puede experimentar el ser humano es entrar en un estado de rebelión consigo mismo causando división interna. Esta división es saber que aunque la ira es mucha no puedes culpar a Dios; es estar enojado y confundido y no saber porque y a quién culpar.
No te dejas sentir las emociones del dia a dia por ende llega una temporada donde eres forzado a mirar estas emociones a la cara y entonces te encuentras en jaque, porque quieres seguir mostrándole a Dios y a los hombres que eres fuerte, que nada puede moverte, que aceptas su voluntad no importa que; que tienes paz en medio de la tormenta y que aunque la higuera no florezca con todo confías y te alegras en El; pero tu reino interno está dividido ya que una parte de ti quiere entregarse por completo a Dios y la otra está siendo abatida por todas las emociones reprimidas. Entonces te enojas contigo mismo porque ¿cómo te atreves a sentirte así?
Yo llamo este estado el terror interno y es como si la mente estuviera atrapada en un oscurecimiento personal (un periodo de confusión, crisis o conflicto interior que “oscurece” su forma de verse a sí misma, a los demás o al sentido de su vida).
Es como si nuestra alma y nuestros sentidos no pudieran ponerse de acuerdo (división). Es un estado de confusión, un nivel de ira, frustración, tristeza profunda y contienda contra uno mismo. En este estado es difícil recordar el amor de Dios; de hecho muchas veces todos tienen la culpa, hasta Dios, de nuestra desgracia menos nosotros. Es un estado donde nuestra alma y nuestro razonamiento (el yo) están peleando el uno contra el otro. El alma porque siempre quiere estar más cerca de la luz, que es Dios, más nuestro razonamiento (ego) siempre quiere entender, necesita sentirse en control y siempre quiere ponerle cara a todas las experiencias vividas.
INTIMO:
A decir verdad he tenido muchas temporadas donde me he encontrado en este lugar y me he sentido muy perdida. Algunas de las cosas que me ha llevado a este estado de terror interno han sido las emociones reprimidas, las tantas preguntas sin respuestas; la sensación de soledad; no entender los procesos, y la mayoría de veces ha sido el victimismo el avión directo a esta estación. En este estado he experimentado lo difícil que es abrirme a la paz interior porque cuando la mente está empañada en su estado de rebelión puede ser casi imposible crear conciencia.
Una forma de evitar tal división es aceptar humildemente nuestras emociones y ser sinceros con Dios en cuanto a ellas conciernen. Somos seres humanos y siempre vamos a sufrir, muchas veces ese sufrimiento es emocional, y tendemos a hacernos fuertes y nos auto-engañamos en el pensamiento de que entendemos todo. Estoy aprendiendo a ser emocionalmente sensible y abierta con Dios y todavía estoy aprendiendo a comunicarme con él; a entender que Dios no es un tirano, sino que está ahí para ayudarme a equilibrar mis emociones.
En la religión es normal querer ser fuertes y nunca preguntar preguntas ni nunca perder la cordura ante Dios, pero en una relación personal con él es todo lo contrario sino pregúntenle a David.
Salmos 13:1-3
"¿Hasta cuándo, Señor? ¿Hasta cuándo me ocultarás tu rostro? ¿Te olvidarás de mí para siempre? ¿Hasta cuándo debo estar angustiado, y andar triste todo el día? ¿Hasta cuándo mi adversario me dominará? Señor y Dios mío, mírame y respóndeme;
ilumina mis ojos, y manténme con vida."


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